Un parate a la “cultura”
La cámara porteña revirtió el fallo de primera instancia y amparó a la Casa Carriego, en plena demolición por licitación del Ministerio de Cultura porteño. Un fallo impecable y muy bien fundado.
Por Sergio Kiernan (fuente Página 12, suplemento M2)
Fue
un fallo realmente impecable y lúcido que corrigió doctrinariamente el
quiebre de la primera instancia, anticuada y lenteja. La cámara porteña
no sólo les dio la razón a los que pedían un amparo para que la casa de
Evaristo Carriego no fuera destruida y ordenó el freno inmediato de las
“obras”. El escrito legal además razonó con tino, tomó el concepto más
moderno y rápido de preservación del patrimonio del que disponemos en
esta Buenos Aires y dejó al descubierto qué agachada es que un ministro
de Cultura ordene y pague un acto de vandalismo. Nada mal.

