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jueves, 29 de agosto de 2013

La cámara porteña revirtió el fallo de primera instancia y amparó a la Casa Carriego

Un parate a la “cultura”


La cámara porteña revirtió el fallo de primera instancia y amparó a la Casa Carriego, en plena demolición por licitación del Ministerio de Cultura porteño. Un fallo impecable y muy bien fundado.



Fue un fallo realmente impecable y lúcido que corrigió doctrinariamente el quiebre de la primera instancia, anticuada y lenteja. La cámara porteña no sólo les dio la razón a los que pedían un amparo para que la casa de Evaristo Carriego no fuera destruida y ordenó el freno inmediato de las “obras”. El escrito legal además razonó con tino, tomó el concepto más moderno y rápido de preservación del patrimonio del que disponemos en esta Buenos Aires y dejó al descubierto qué agachada es que un ministro de Cultura ordene y pague un acto de vandalismo. Nada mal.

miércoles, 28 de agosto de 2013

LA JUSTICIA ORDENO PARAR LAS OBRAS EN LA CASA DONDE VIVIO EVARISTO CARRIEGO

LA JUSTICIA ORDENO PARAR LAS OBRAS EN LA CASA DONDE VIVIO EVARISTO CARRIEGO

Freno a la máquina de demoler 


La Cámara de Apelaciones porteña revocó un fallo anterior y le ordenó al Gobierno de la Ciudad detener la demolición y refacción de la casa de Palermo donde vivió el poeta. Ya habían derrumbado la habitación donde Carriego escribía.


Por Eduardo Videla (Fuente: Página 12)


La Justicia porteña frenó la obra con la que, con el pretexto de remodelar la casa histórica donde vivió el poeta Evaristo Carriego, en el barrio de Palermo, el Gobierno de la Ciudad estaba destruyendo parte de ese patrimonio. La resolución de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo revocó una medida de primera instancia y ordenó al Gobierno de la Ciudad “abstenerse de realizar la destrucción o demolición” total o parcial del inmueble de la calle Honduras 3784, hasta tanto haya una decisión judicial firme.

sábado, 24 de agosto de 2013

La destrucción de la Casa Carriego

La destrucción de la Casa Carriego (fuente M2, Página 12)

Borges tenía un sentido del humor socarrón y criollo, moderado en tono por su crianza inglesa pero capaz de señalar la ironía de que Argentina encontrara paquete ser vasco o irlandés. También sonreía cuando se le hablaba bien de Palermo, su barrio de la infancia, y señalaba que en sus tiempos le decían La Antártida, porque era el fin del mundo, y era paraíso de cuchilleros, de reos y peleas míticas. Era irónico pero no despectivo, porque en Palermo aprendió a ser porteño y porque en Palermo vivía Evaristo Carriego. El viejo poeta contaba afectuoso que Carriego le daba bola aunque él era un pibe, y lo tuvo de hecho como el primer bardo que conoció. Borges se desesperaría si viera lo que el gobierno porteño le está haciendo ahora a la casa chorizo, de frente italianizante y severo, donde habitaba Carriego en la calle Honduras. Pese al declamado respeto al patrimonio edificado, pese a las citas a manuales de procedimiento, el macrismo está triturando la casa como si fuera una más y el nuevo dueño necesitara entrepisos. El Ministerio de Cultura que viene supliendo el especialista en turismo Hernán Lombardi desde fines de 2007 acaba de arrancar la “demolición parcial, renovación y ampliación” de la “Casa de la Poesía”. Habrá más metros, más hormigón y ámbitos desaparecidos en la obra. La movida significa también ignorar los pedidos del Consejo Consultivo de la Comuna 14 y pasarse por las partes la ley que protege edificios anteriores a 1941. Como los vecinos nunca pidieron la obra –de hecho se opusieron de viva voz– y los trabajos no son parte de ningún plan cultural discernible, la conclusión es la de siempre: otro contrato inútil para ayudar a las empresas amigas, al sector mimado del macrismo.